Pasaporte a Marsella. Despedida en plena costa azul.

Cuando una amiga te dice que se casa es para celebrarlo. Qué mejor que haciendo un viaje de amigas que recordar siempre. Elegimos Marsella, por ser una ciudad fuera de España, que tiene costa y que no está muy lejos para aprovechar bien 4 días. No os asustéis, junto a Toulouse, Marsella es una de las ciudades más económicas para viajar dentro de Francia. Skyscanner fue nuestro aliado.

1.jpgAdemás de tener unas calas de agua cristalina y paisajes que bien merecen formar parte de la Costa Azul, Marsella es una ciudad multicultural.De fácil acceso desde el aeropuerto de Provence, a 25 min en autobús (091) que te deja en la  Saint Charles – Gare de Marseille.

El primer día lo dedicamos a conocer la ciudad, turismo a pie. Fue fácil localizarse gracias a que el apartamento que alquilamos estaba cerca de Vieux Port, la zona de más ambiente turístico de Marsella. Un puerto rodeado de casas señoriales, transitado por turistas y locales que pululan al rededor de una noria gigante. Noria desde la que se ven una vistas magnificas de la ciudad y el puerto.

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Comenzamos andar desde el apartamento dirección Cathedral Major, cuando vimos unas escaleras de colores que nos llamaron la atención, Escaliers du Cours Julien. Subiendo las escaleras es imposible no acordarse de las cuestas de Lisboa. Estas terminan en una plaza con mucho ambiente, nada turística y en la que cenamos más de un día.

Siguiendo la marcha llegamos hasta Mucem (Museo de las Civilizaciones Europeas y Mediterráneas), un edificio moderno, de cristaleras enormes y partes de techo calado que crean juegos de luz. Cerca de este se encuentra la Catedral Mayor.

Hicimos un descanso para comer por El Barrio Le Panier, en dónde tiendas de productos artesanales se mezclan con callecitas y restaurantes muy cuidados. Tras la comida subimos a la Basílica de Notre Dame de la Garde. Una basílica en lo alto de una colina desde la que hay una vista panorámica de la ciudad. Otra de las opciones es ir a ver el Castillo de Longchamp, un poco más retirado del centro.

Una vez vista la ciudad el resto de días lo dedicamos a hacer turismo de costa. Ir a Marsella y no visitar una de sus Calanques o el archipiélago de Frioul es delito. Ambas tienen paisajes típicos de la costa azul. Aguas cristalinas, calas entre montañas rocosas, rodeadas de vegetación, y barcos que decoran las playas.

 

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